fauna azcapo

Texto Armando Enríquez Vázquez                                            Fotografia Ruben Camarillo

 

Entre la fauna nociva que existe en la Ciudad de México, tal vez ninguna ha proliferado tanto en el último lustro como la población de ardillas. A pesar de que por lo general las ardillas son consideradas un animal inofensivo y gracias a los dibujos animados y cierta tradición resultan hasta simpáticos no dejan de ser animales que pueden causar daño en la vegetación, incluso se les acusa falsamente de transmitir la rabia. Hoy las vemos pasearse por los cables eléctricos y telefónicos, en parques públicos, en jardines privados donde hacen de las suyas con los árboles frutales. También representan un riesgo para los cables de corriente eléctrica o teléfonos de la misma manera que sucede con otros roedores como las ratas.

Hace muchos años las ardillas se podían observar en Chapultepec, pero a últimas fechas las vemos en el sur y norte de la ciudad, en casi todas las áreas arboladas de las delegaciones de la Ciudad. La accesibilidad a alimento, un clima que es menos radical, hacen de las ciudades un hábitat perfecto para ciertas especies, la falta o presencia mínima de depredadores naturales también ayuda. La Ciudad de México, no es la excepción a esto y las especies que alguna vez aprendieron a temer al hombre, hoy se han adaptado de nueva cuenta a vivir en su presencia.

Originalmente existían ardillas en el valle de México. Fray Bernardino de Sahagún en su Historia General de las Cosas de la Nueva España habla de diferentes especies que existían en el territorio colonizado. Entre las que destaca una de costumbre más de tierra que arborícola. La especie llamada ardillón de roca, Spermophilus variegatus, corresponde a la ardilla de hábitos terrestres en el Valle de México. Sahagún anota en su texto que estas ardillas a pesar de ser alimentadas y estimadas por los nativos robaban alimentos de las casas, por lo que su nombre era utilizado también para nombrar a los ladrones: Techálotl. El ardillón de roca como su nombre lo indica es una especie que vive en tierra, hace madrigueras bajo tierra y eventualmente puede hacerla en arboles huecos, pero a diferencia de otras especies, el ardillón de roca no trepa a los árboles. Aunque no es claro que la palabra Techálotl se refiriera únicamente a esta especie, hay quienes hoy en día la identifican también con las tuzas, incluso con el zorrillo, animales que viven también en cuevas.

Las ardillas de la especie Sciurus aureogaster, conocidas como ardilla de vientre rojo son la especie más común en la Ciudad de México, también conocida como ardilla gris mexicana tiene dos subespecies, una de las cuales ya fue introducida en Florida. Estas ardillas son arborícolas y rara vez se les ve en tierra, son solitarias y llegan a vivir hasta once años en cautiverio. Además de las zonas urbanizadas del Valle de México estas ardillas se encuentran de forma común en la Sierra del Ajusco.

Conforme a un artículo publicado por los investigadores Yolanda Hortelano-Moncada, Fernando A. Cervantes y Aida Trejo Ortiz en el año 2009 y que se puede consultar en http://www.scielo.org.mx/pdf/rmbiodiv/v80n2/v80n2a21.pdf en la Reserva Ecológica del Pedregal se localizó también un ejemplar de ardilla cuinique.

Las ardillas, por lo menos las especies que encontramos en la Ciudad de México, no se encentran en peligro de extinción, incluso como mencionaba al inicio de texto junto con las palomas, los perros y gatos ferales, las ratas y algunas especies de insectos entre otros, representan una plaga para la ciudad.

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